Cuidados básicos:
Luz:
Le encanta el sol. Cuanto más sol directo reciba, más floración te regalará. También aguanta bien en semisombra, pero se pondrá un poco menos espléndida.
Riego:
Moderado. No le gusta tener los «pies mojados», así que deja que la capa superior del sustrato se seque entre riegos. En verano puede necesitar más agua, pero en invierno apenas pide.
Temperatura:
Va genial en climas templados y mediterráneos. Tolera el viento y algunas heladas suaves (hasta -2 °C), pero si el invierno es muy duro, mejor protégela o cultívala en maceta para moverla.
Suelo:
Bien drenado, con buen aireado. No es exigente con el tipo de suelo, pero si es ligeramente ácido y fértil, crecerá como una reina.
Poda:
No la necesita, pero si quieres mantenerla compacta o darle forma, puedes podar ligeramente tras la floración. Esto estimula un crecimiento más tupido.
Floración:
Desde primavera hasta casi el otoño, ¡y a veces hasta más! Una de las cosas que más enamora.







